
Desde el año 2007, cada tercer martes del mes de marzo, el mundo se une para celebrar el Día Internacional del Trabajo Social. Se trata de una conmemoración que busca darle visibilidad y reconocer la importancia de esta profesión, que impulsa la investigación y busca soluciones a problemas sociales para promover el bienestar de las personas a nivel global y también en las comunidades.
Este 2026 la fecha pautada para la celebración es el 17 de marzo, y en ADD informática queremos unirnos destacando la valiosa labor que desempeñan los trabajadores sociales, especialmente en los centros de atención a la infancia, donde son los encargados de garantizar el bienestar de los menores y también de abonar el terreno para la construcción de un futuro más amable y prometedor.

Lema 2026: “Co-construyendo esperanza y armonía: un clamor Harambee para unir a una sociedad dividida”
Para este 2026 el programa de trabajo internacional que ha establecido la Federación Internacional de Trabajadores Sociales (IFSW), teniendo en cuenta la Agenda Global de la Organización de las Naciones Unidas, gira en torno al lema “Construir esperanza y armonía Harambee para unir a una sociedad dividida”, que se enfoca en visibilizar el trabajo social destacando la necesidad de estimular la cooperación colectiva y la responsabilidad compartida para superar desigualdades y conflictos sociales que perjudican al mundo.
La palabra “Harambee”, tomada de la lengua swahili, quiere decir “tirar juntos”, “empujar juntos” o “arrimar el hombro”, y en esta edición permite hacer énfasis en la solidaridad, la empatía, la cooperación, el compromiso colectivo, la responsabilidad compartida y la acción conjunta como principios necesarios para superar los desafíos y retos que supone trabajar para derribar las divisiones, los conflictos y las desigualdades que afectan a nuestra sociedad.
En este sentido, se plantea el trabajo social como punto de inflexión para promover el encuentro, la participación y el diálogo entre culturas y generaciones,con el objetivo de tejer una red de apoyo fortalecida entre todos los actos de la sociedad, que dé soporte a las transformaciones sociales que se desean alcanzar.
Asociaciones, organizaciones, entes gubernamentales, profesionales del sector y movimientos sociales están llamados a unirse a esta celebración desde todos los lugares del planeta.

¿Cuál es el rol de los trabajadores sociales en los centros de atención a la infancia?
Los centros de atención a la infancia, ya sean de acogida o de atención temprana, son espacios de transición crítica donde el trabajador social ejerce un rol que va más allá de la gestión administrativa o de la aplicación de protocolos, para convertirse en un profesional que vela de manera integral por el bienestar presente y futuro de niños y adolescentes.
Para responder efectivamente ante esta responsabilidad, los trabajadores sociales deben asumir un enfoque complejo o integrativo de la realidad para hacer una intervención que abarque todos los círculos de influencia de los menores, desde el familiar hasta el comunitario, e incluso, las políticas nacionales que tengan incidencia en su calidad de vida.
De esta manera, algunas de las funciones que cumple un trabajador social dentro de los centros de atención a la infancia son las siguientes:
Elaborar un diagnóstico social integral
Desde el primer momento en que un niño llega a un centro de atención, el trabajador social tiene la tarea de conocer toda su historia para realizar un diagnóstico multidimensional. Se trata de una evaluación en la que se tiene en cuenta varios factores. Uno de ellos es la red social del menor para identificar quiénes son las personas significativas que aún pueden ofrecer apoyo al niño.
También se busca conocer con precisión sus necesidades de protección, si existen riesgos de maltrato, negligencia o explotación que requieran medidas legales inmediatas. Además, se analizan los atributos o fortalezas del niño que puedan contribuir a su recuperación.
Diseño de planes de intervención individualizados
Cada niño representa un caso único. En función de ello, el trabajador social coordina junto a un equipo multidisciplinario (psicólogos, educadores y médicos) para diseñar el plan de intervención individualizado y adaptado a las necesidades de cada menor.
Este plan permite que el abordaje de cada niño sea altamente productivo y, en consecuencia, que su permanencia en el centro de atención se convierta en un periodo de crecimiento. En este sentido, se establecen metas académicas, de salud y, sobre todo, afectivas, garantizando que el niño recupere el sentido de pertenencia.
Agilizar los procesos administrativos
Una de las responsabilidades de los trabajadores sociales es garantizar la agilidad procesal para que los trámites administrativos y las decisiones judiciales necesarios (adopciones, acogimientos o retornos) se desarrollen con celeridad y pertinencia. Esto pensando en que los procesos no prolonguen innecesariamente y no afecten el desarrollo infantil.
Manejar la intervención en contextos de diversidad
En centros de cuidados con niños de múltiples procedencias y nacionalidades, el trabajador social debe ejercer la intervención con una comprensión cultural amplia y diversa, que le permita abordarlos desde el respeto, sin imponer visiones etnocéntricas y sin ceder en la defensa de los derechos universales del menor.
Facilitar el proceso de reunificación familiar
La reunificación familiar usualmente es el objetivo primordial de los procesos que se desarrollan en los centros de atención a la infancia. En este sentido, el trabajador social también debe acompañar y orientar a los padres, enseñándoles pautas de crianza positiva y ayudándoles a superar las barreras (económicas, de adicciones o de salud mental) que ocasionaron la separación. Es un proceso de «co-construcción» de un nuevo hogar.
Los trabajadores sociales como constructores de puentes
El Día Internacional del Trabajo Social 2026 nos deja un mensaje claro: en medio de una sociedad dividida, el papel de estos profesionales en los centros de infancia es el de ser constructores de puentes. Al invocar el espíritu del Harambee, recordamos que la protección del niño es un esfuerzo colectivo donde la esperanza no se espera, se fabrica.
Cada vez que un trabajador social logra que un niño se sienta seguro, que una familia se fortalezca o que una comunidad se involucre, está respondiendo a ese clamor por la unidad. Hoy celebramos a quienes, con técnica y corazón, eligen cada día ser el soporte de los más pequeños, recordándonos que incluso en la división, la armonía es posible si “empujamos” todos juntos.
¿Te unes a la causa?


